Yo sólo sé que no he cenado

Yo sólo sé que no he cenado

Bruno Bichir, gourmet filosófico, visita diferentes lugares de México empeñado en descubrir las historias que detrás de los platillos de los puestos callejeros, los restaurantes de vanguardia, las cantinas, los mercados y los merenderos.

Categorías: COCINA, VIAJES

Elenco: Bruno Bichir

Yo sólo sé que no he cenado

Bruno Bichir, gourmet filosófico, visita diferentes lugares de México empeñado en descubrir las historias que detrás de los platillos de los puestos callejeros, los restaurantes de vanguardia, las cantinas, los mercados y los merenderos.

Temporada 2

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Yo sólo sé que no he cenado - Juchitán, Oaxaca
Bruno Bichir inicia su visita a Juchitán desayunando tamales de maíz zapalote en el mercado, y aprovecha para hacer un recorrido en el que nos muestra el mosaico multicolor de aromas, sabores, variedades, texturas y formas que ahí se atesoran... Más tarde, visita el taller de bordadoras en el que son creados los famosos vestidos juchitecas. Para la comida, Bruno se entrega a la degustación: prueba el armadillo, el estofado de iguana y las famosas chachalacas, platillos ancestrales de esta zona. También conoce al pintor Soid, quien continúa con la tradición de los Talleres Pictóricos establecidos por Francisco Toledo. Después, en los portales, Bruno prueba la enigmática bebida llamada Bupu, que consiste en atole de masa simple, coronada con una espuma hecha de azúcar y cacao. El recorrido por Juchitán termina en una tradicional "Vela", que es la fiesta tradicional de la región donde las mujeres lucen sus trajes típicos sólo por el deleite de comer, bailar y celebrar la vida como tal vez no se hace en ninguna otra parte...

Yo sólo sé que no he cenado - Aguascalientes
En su visita por Aguascalientes, Bruno Bichir comienza su recorrido en los famosos baños Poza Privada, donde disfruta un relajante baño, para después caminar por el centro mientras se dirige al restaurante Saturnina, donde prueba el platillo típico del Estado, el condoche. Una de las esencias de esta ciudad es el mercado Terán, donde Bruno encuentra una gran variedad de encurtidos típicos; para continuar en el templo del Cristo Negro del Encino, cuya construcción comenzó en 1773. Y no podía faltar el Museo Posada, establecido en memoria de uno de los artistas más famosos de México: José Guadalupe Posada, originario de estas tierras. Y después de tanto caminar se abre el apetito, por lo que Bruno sacia su hambre en el tradicional restaurante La estación, donde es recibido por su anfitriona.

Yo sólo sé que no he cenado - Tlaxcala
Bruno Bichir inicia su recorrido por Tlaxcala desayunando tacos de cecina, tlacoyos de haba, frijol y garbanzo, y quesadillas en el mercado de San Miguel del Milagro. Más tarde, Bruno se dirige a la parroquia de San Miguel, lugar donde se cuenta que "...en 1631 el Arcángel se le apareció al indio Diego Lázaro de San Francisco y, después de sanarlo, hizo brotar un manantial de agua curativa". Para la comida, Bruno visita la Fonda del Convento, donde prueba la sopa de tlatlapas, el mole chito y los deliciosos huauzontles. Después de recorrer algunos sitios imprescindibles de esta zona, Bruno hace una parada en la pulquería La tía Yola, donde los curados de piñón, pistache y maracuyá se sirven en vasos de distintas medidas que tienen su propio nombre. De paso por la región, Bruno visita la hacienda de toros de lidia La Laguna y, para culminar el viaje, llega a Apizaco, donde conoce el restaurante Evoka, que busca resaltar la comida tlaxcalteca recreando los tradicionales platillos de fiestas y mercados en un menú verdaderamente sorprendente.

Yo sólo sé que no he cenado - Mérida, Yucatán
Bruno inicia su recorrido por "La Ciudad Blanca" degustando, para el desayuno, los tradicionales huevos loch y los huevos motuleños de la Hacienda Misne. Más tarde visita el mercado Lucas de Gálvez, donde los aromas, colores, sabores, texturas, formas y voces múltiples se mezclan en un caleidoscopio de estímulos que gira sin cesar... Luego, conocedor del valor y efectos de las bebidas espirituosas, Bruno va en busca de los secretos de la elaboración del licor Xtabentun, en la tradicional fábrica D' Aristi. Finalmente, al ser casi un ritual de quien visita Mérida, Bruno hace un recorrido en calandria antes de visitar la legendaria Heladería y Sorbetería Colón, para terminar el día en la Plaza Santa Ana, donde elige para la cena otra interesante degustación que incluye panuchos de pavo, tamales colados y vaporcitos, acompañados de una refrescante agua de pitahaya.

Yo sólo sé que no he cenado - Querétaro
En este viaje, Bruno descubre el estado de Querétaro: hace un recorrido por las calles del pueblo Peña de Bernal, con su imponente vista de la enorme roca. Pasea por el jardín principal, rumbo al mercado, donde se encuentra con un puesto de gorditas. Posteriormente, se dirige a una dulcería para probar los dulces típicos. Continúa su recorrido hacia el centro histórico de Querétaro, específicamente a la Plaza de las Armas, que se ubica fuera del Palacio de Gobierno, antes casa de La Corregidora. También visita la bella catedral queretana, sin perder de vista la comida que ofrece el restaurante "Fin de siglo"; continúa este paseo con un rico postre en la panadería "La mariposa" y, finalmente, como a Bruno aún le queda un huequito, decide ir al restaurante "5 de mayo", donde el chef le prepara una comida de vanguardia...

Yo sólo sé que no he cenado - Puerto Vallarta y Riviera Nayarita
Descubre los hermosos rincones de la Riviera nayarita junto a Bruno Bichir, quien visita el famoso restaurante Coco´s Kitchen, donde Ingrid Villegas lo deleita con un desayuno digno de reyes. Después, nuestro conductor-guía se lanza a Sayulita, una de las playas favoritas de los surfistas, en la que además de recibir clases de surf, disfruta las delicias típicas de la cocina nayarita en el restaurante "Río grande", que le serán preparadas por su propietario, Alejandro Cisneros. Sin embargo, en este lugar la belleza no se limita sólo a los paisajes naturales, sino que se manifiesta también en el arte plástico y las obras de dos artistas, a quienes conoceremos en la galería "Gary Thompson".

Yo sólo sé que no he cenado - Guanajuato
La sierra guanajuatense, laberinto pétreo que invita al encuentro con uno mismo, es el lugar donde Bruno inicia su recorrido. Ahí, en su soledad, escucha la voz del viento alimentar a su espíritu. Y como no sólo de palabras vive el ser humano, dirige sus pasos al restaurante "La Sierra", en el que deleita al paladar con un desayuno campirano, para después continuar hacia la dulzura que le ofrece la vida: primero en una fábrica de dulces dirigida por mujeres, y después en el museo "Diego Rivera", creado en honor a uno de los máximos representantes del muralismo mexicano, originario de estas tierras. Ya entrados en el ambiente intelectual --esencia de esta ciudad-- Bruno emprende su camino hacia la atmósfera de la taberna "La clave azul", un lugar único que invita a la reflexión, por lo que es visitado por escritores, pintores y artistas. Y para recibir el inicio del atardecer, nuestro conductor recorre el Callejón del estudiante rumbo a la Universidad de Guanajuato, y finalmente come en el restaurante "Las Mercedes", donde lo recibe la dueña con la cálida hospitalidad que caracteriza a los guanajuatenses.

Yo sólo sé que no he cenado - Chetumal
Durante su recorrido por Chetumal, cuna del mestizaje, Bruno prueba algunos platillos yucatecos.

Yo sólo sé que no he cenado - Villahermosa, Tabasco
"El edén mexicano" lleva a nuestro guía a niveles insospechados de disfrute. Mientras se dirige al mercado Pino Suárez, y después de pasar al lado de la bellísima Casa de los azulejos, llega al restaurante Astrea, donde aprovecha para probar una famosa tortilla tabasqueña rellena de jaiba y queso, y un puchero con yuca. Ya con el paladar satisfecho, qué mejor momento para ir al histórico parque-museo La Venta, donde encuentra una de las mayores representaciones de la cultura olmeca, la colosal Cabeza Olmeca. Y como una de las cosas que hacen famosa a esta ciudad es, justamente, su comida, Bruno se aventura al restaurante El nuevo manguito, donde come el famosísimo pejelagarto. Pero aún falta el postre, y para ello va a la típica Finca Cholula, donde elaboran chocolate de manera tradicional.

Yo sólo sé que no he cenado - Colima
La calidez no sólo está presente en el clima de Colima, también se encuentra en el corazón de su gente. Esto lo comprueba nuestro guía, Bruno Bichir, cuando camina por los portales y llega al restaurante --del mismo nombre-- a desayunar la "pepena". Después de probar este platillo tradicional realiza una visita al taller del artista Gregorio Candelario, quien realiza bellísimas máscaras que representan ya sea a los animales de la región, a personajes o a deidades prehispánicas. Después, con la historia de Rulfo en la memoria, recorre las calles de Comala, donde encuentra una efigie dedicada a este virtuoso escritor mexicano. Y aprovechando su paso por este pueblo mágico, Bruno prueba la "tuba" una bebida preparada con la savia del cocotero. Y ya entrada la tarde, como en muchos de los lugares que ha visitado, los paisajes purifican al alma: rayos de sol asomando detrás de los volcanes crean una gama infinita de naranjas, rosados y amarillos. Con esta hermosa vista, Bruno se dirige al jardín Gregorio Torres Quintero, que se ubica detrás de la catedral, para terminar el día con una exquisita cena en el restaurante Aroma o Cenaduría Julia.

Yo sólo sé que no he cenado - Oaxaca
Declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, "En la nariz de los huajes" representa el folclor en su máxima expresión. Paradas obligadas de nuestro guía son los coloridos y tradicionales mercados, en donde prueba deliciosos platillos. Y justamente en uno de ellos se reúne con el chef Alejandro Ruíz, conocedor de la cocina oaxaqueña, trasmitida de generación en generación. Su próximo destino es el Exconvento de Santo Domingo, una de las construcciones virreinales más importantes y grandes de México. A Bruno, después de tanto andar, se le abre el apetito, por lo que acude al restaurante "Yunenisa". Pero antes de despedirse de la hermosa Oaxaca, no puede marcharse sin beber el tradicional mezcal, y disfrutar su último recorrido acompañado del viento tibio de la noche.

Yo sólo sé que no he cenado - Guadalajara
En este episodio Bruno pasea por una ciudad con 471 años de historia. Mientras camina por la Plaza de las Armas y por el quiosco, descubre el famoso puesto de comida El príncipe heredero, en donde, se dice, venden las mejores tortas ahogadas. Después, Bruno visita el Hospicio Cabañas, construido en el siglo XIX para acoger a los niños huérfanos, ahora convertido en un Centro Cultural, donde Bruno observa algunas obras del virtuoso muralista José Clemente Orozco, oriundo de estas tierras. Y para probar algunos dulces y frutas típicos, nuestro guía recorre el mercado San Juan de Dios; luego se dirige al barrio de las 9 esquinas para adentrarse en la birriería del mismo nombre. Y al caer la tarde, visita la catedral y da un paseo por Tlaquepaque, hogar de alfareros de fama internacional.

Yo sólo sé que no he cenado - Yucatán
Bruno conoce la historia de las haciendas henequeneras al tiempo que prueba deliciosos platillos yucatecos.

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